martes, 23 de septiembre de 2008

Publicado por fpaya @ 9:30


EL PRINCIPE DE LAS TINIEBLAS

http://digilander.libero.it/antoniobragadin/darkness.htm

 

El hombre respondió: “ La mujer que me diste por compañera me dio del arbol y yo comí”.

Entonces Dios dijo a la mujer:

“ Qué es lo que has hecho?”. Y dijo la mujer:

“La serpiente me engaño y yo comí”.


Genesis 3 , 12 - 13

 

 

 

Que los ángeles esisten lo podemos ver en cada pasaje de las Sagradas Escrituras, los mismos paganos y los filósofos griegos los reconocieron; su existencia no disgusta, no disgusta en absoluto la existencia de seres inmateriales. No hay ninguna contradicción de imposibilidad en su existencia.
Dada la grandiosidad de Dios, la existencia de los ángeles, más que una conveniencia es una necesidad.
Tienen un caracter espiritual, una substancia simple e incorporea, son puros espíritus constituidos; tienen inteligencia y voluntad perfectísima y la perfección de esta potencia suya constituye su felicidad.
Han sido creados inmortales, son el supremo genero de la Creacción y adornamiento de Ella. Son la real y suprema corte del Rey de los reyes, son inteligencias supremas en cuya frente resplandece la sonrisa de Dios y en cuyo pecho arde el Amor siempreterno de El.

 

 

 

Además la historia de la Iglesia está llena de apariciones angélicas y las vidas de los Santos están llenas de estas por ser Ministerios de Rivelación y de protección.

 

 

Los ángeles fieles mantienen el nombre de ángeles o ángeles buenos y los ángeles caídos se llaman demonios, espíritus de las tinieblas, espíritus malignos o ángeles de Satanás que es su dueño. Es un dogma de nuestra Fe que los demonios han sido creados así, pero, ya que han sido creados en estado de gracia y santidad, se han vuelto malos por su culpa.

 

 

 

No es en la Biblia Hebraica ni en el Antiguo Testamento que se revela el “Mysterium Iniquitatis”; es solo en el Nuevo Testamento que aparece el “principe de este mundo”.
Es Jesus El que revela el Misterio de Satanás con el anuncio del Reino de Dios opuesto al reino de Satanás.

 

 

 

Considerar desventajosa la disertación del tema sobre el demonio es un gran error aunque el tema sea inquietante. Si el tema tiene un sentido que toca los temas esenciales del existir y del pensar, sólo puede ser uno de gran envergadura.
Estamos en frente de una realidad que supéra el carácter del hombre.
A veces nos enteramos de que el hombre más que el protagonista del mal es él mismo víctima. El hombre muy a menudo es esclavo e instrumento de una mala potencia que lo encarcela y lo empuja a la autodestrucción.

 

 

 

El demonio, salvo exepciones permitidas por Dios, no se muestra claramente y su presencia no es experimentalmente averiguable. El huye de la oservación humana y sin la Luz de la Fe no se puede verlo en las profundas tinieblas en la que se esconde.

 

 

 

El odio contra Dios que el demonio tiene en el corazón, bien sabiendo que Dios es Dios y él solo una criatura, lo deposita también en los hombres gracias al ateismo de pura aparencia cuando dicen que no creen en Dios.
En realidad no pueden soportar que existe un Dios que está encima de ellos, del Cual dependen y al Cual tienen que rendir cuentas. Hacen de su “yo” algo absoluto, indiscutible y omnipotente. Dicen que Dios no está pero en realidad Le odian, Le combeten y Le blasfeman. Satanás es su pariente mayor y les transmite aquel odio implacable que él crea en el abismo de su perversión.

 

 

 

Trata de provocar en nosotros inquietud y ansiedad. Nos obsesiona con la incertidumbre de la mañana, nos hace ansiosos por el trabajo, la casa, la familia, la salud y con todo lo que no podemos controlar.
Haciendonos desesperados él logra su gran conquista.

 

 

 

Pálidas, confusas, descoloridas y sin personalidad, si no la de ser retorcidas, son las argumentaciones de los teólogos que, a menudo protestantes, identifican el diablo con el pecado.
No es así, el diablo tenta al pecado, no es el pecado.

 

 

 

El fruto maduro de Satanás, hoy en día, no es en absoluto el satanismo, efecto en definitiva marginal y derivado.
El rostro realmente demoniaco del mal aparece sobretodo en aquel conjunto de voluntades de dominio y de injusticia que se manifiesta en las actuales dramáticos acontecimientos que estamos viviendo.

 

 

 

Sale del esquema de la enseñanza bíblica y eclesiástica él que rechaza de reconocer la existencia y realidad del demonio.
El mal ya no es solo “deficiencia” sino “eficiencia”, un ser vivo, espiritual, pervertido y que pervierte – temible realidad, misteriosa y espantosa.

 

 

 

Es necesario temer sobretodo a Satanás porque él reúne en sí mismo toda la perversidad y la potencia malvada de los otros demones, siendo él el espíritu del mal. Es el gran homicida desde el principio.
Se quitó a él mismo la vida eterna, condeno al mismo destino los ángeles complices de su rebelión y la introdujo en el mundo; concreteo y hizo que fuera posible la Crucifixión de Jesuscristo; además es el instigador de los homicidios y asesinatos, de los envenenamientos, de las rebeliones sanguinarias, de las guerras destructivas; de los sacrificios humanos y de la inmolación de miles de jovenes en los altares de falsos dioses.
Es el poderoso armado, fuerte contra los orgullosos adoradores de ellos mismos, fuerte contra los héreticos y los Apóstoles, fuerte contra los padres que hacen la vista gorda delante de los vicios de sus hijos, contra los jovenes libertinos que se han vuelto maestros de seducción, contra las chicas que se abandonan a la vanidad y se olvidan da la inocencia, fuerte contra aquella gente que se encuentra en reuniones nocturnas y en orgías sin nombre y que han olvidado el lenguaje cristiano.
Quien quiere divertirse con el demonio no podrá gozar con Cristo.
Satanás es el principe de este mundo. El es el principe de los que llevan su mismo carácter, el caracter de la Bestia, porque viven como bestias que no tienen alma a salvar.
El es el dios de este siglo porque es el dios de los que viven según la corrupción del mundo; dios no por derecho de creación sino por su perversidad, por sus escandalos, por sus malas sugestiones, por su imperio y tirania sobre las almas; él se hace adorar como si fuera un dios no solo por los paganos sino por todos los que aman sus pasiones depravadas, por el tacaño, por el orgulloso, por el borrachín, por el impúdico y por muchos otros, porque las pasiones y el pecado son hijas del demonio y este padre se hace adorar por sus hijos.
Pueden Ustedes imaginar una cosa más espantosa que este retrato, más capaz de crear el temblor saludable que debemos tener, por miedo de volvernos subditos y esclavos del rey de la ciudad del mal ?

 

 

 

Dios no permite que seamos tentados más alla de nuestras fuerzas y el demonio no puede hacer nada contra nosotros sin la ayuda de nuestra misma voluntad.

 

 

 

Los primeros hombres no se quedaron como Dios los había creado. Se rebelaron contra El y su pecado fue punido con la expulsión del Paraiso Terrenal.
Por esto fuimos hacia un destino de miseria, de ignorancia, de sufrimiento y de muerte, de profunda inclinación por el mal.
El pecado de Adamo y sus consecuencias llegaron por herencia (de generación en generación) a toda su discendencia.
Por eso hay que atribuir a esta herencia también las enfermedades físicas y mentales, además de los vicios congénitos.

 

 

 

La verdad del Pecado Original se puede entender por experiencia. Lo que hemos aprendido de la Revelación Divina coincide con nuestras propias experiencias. En efecto si el hombre lee en sus ojos descubre que también tiene inclinacion por el mal y que está sumido en tanta miseria la cual, por supuesto, no puede llegar del Creador, que es Bueno, según nuestras mismas experiencias y nuestra manera de entenderLe y de pensar en El.
La verdad del Pecado Original se puede entender incluso en la misma muerte. Si Jesus ha vencido el último mal, que es la muerte, significa que esta no es un hecho natural querido por Dios.
La muerte tiene otras causas.

 

 

 

Hay un momento preciso en el que la tentación nos ataca. Ella nace en la mente por medio de un pensamiento que nos hace actuar.
Cada tentación siempre empieza con un pensamiento que pasa por la mente o por una imagen que toca tu fantasía.

 

 

 

Hay una puerta que Satanás trata de abatir para poder proclamarse ganador. No es la puerta de la mente, de la cual él entra y sale como y cuando quiere, sino de la del corazón de la cual sólo tu y Dios tenéis la llave.
Se trata de la llave del Libre Albedrío.
Para que Satanás pueda llegar hasta tu corazón y convertirse en tu jefe, tu debes decidir abrir. Todo lo que el maligno piensa, toda la fuerza que ostenta, todas las sugestiones, las imagenes y los pensamientos que presenta son para que Tú abras espontaneamente.
Entiende, querido amigo, si Tú no quieres Satanás no puede capturarte. Es un ladrón que no puede entrar dentro de tu corazón a esconditas.
La madre del cordero es que Tú no te dejes convencer a abrir.

 

 

 

Hoy se va imponiendo una manera muy sutil, casi impalpable e invisible para disgregar los firmes fundamientos de la Fe. Consiste en que no se hable de las verdades incomodas, las que no se creen, o que se teme puedan ser puestas en duda o denegadas por todo el mundo.
Este oscurecemiento de algunas verdades de la Fe y de la moral, es uno de los recursos más peligrosos de la astutisíma serpiente.
Por eso se calla sobre el Infierno, sobre algunas reglas morales consideradas demasiado severas, sobre la realidad del pecado etcétera.
De esta manera la Fe se atenua y la vida cristiana pierde su finalidad hacia la “santidad”, encallandose en la mediocridad y en la permisividad social.

 

 

 

El olvido que envuelve la maldad del pecado moral es probablemente el peor mal de nuestro siglo.

 

 

 

Satanás se propaga en Occidente tomando forma de angustia y desesperación. El Dios del Occidente está muriendo y la potencia occidental es sólo material.
Cuál es la gran debilidad del Occidente si no el hecho que se ha perdido a Jesùscristo, la Fe en la Vida Eterna, en la realidad de Dios Salvador del alma inmortal, en el Juicio Final, en la Resurrección?

 

 

 

Cuando pensamos en la historia del hombre, nos preguntamos con aungustia por qué encontramos una historia tan llena de sufrimiento, de barbaridad y de sangre y por qué los hombres parecen constantemente incapaces de superar los egoismos colectivos e individuales y de vivir en armonia y en paz, de crear un mundo más justo y más humano aunque admiten la sensatez y el valor de la justicia, de la solidariedad y de la hermandad.
La respuesta a esta pregunta no se encuentra en la fatalidad de un destino que amenaza la historia del hombre, sino en la temible importancia que tiene el pecado en esta. Esta importancia a vecez se puede ver en acontecimientos que parecen más demoniacos que humanos, es decir acontecimientos durante los cuales los hombres parecen “dominados por el espiritu del mal”.
Lo que ocurrió en Europa con el comunismo de Stalin (por ejemplo), muestra claramente la marca del demoniaco en la historia.

 

 

 

Muchos pastores de la Iglesia Catolica no admiten que la triste condición de nuestros dias ocurre porque se ha abandonado a Dios y prefieren organizar y promover encuentros interreligiosos, donde se construyen castillos de naipes fundados en la arena.

 

 

 

El ecumenismo, ontologicamente cosa buena y justa, por como se intiende y se practica hoy lo inventó el diablo, porque echa por tierra la Verdad fundamental de la Religión Catolica, que se va reduciendo a un aglomerado de sectas destinadas a convivir con muchas comunidades ereticas y cismaticas que se van a sentir unidas como “higlesias hermanas”.
El odierno ecumenismo pone en el mismo nivel la opinión y la Verdad y da igual dignidad a la verdad y al error.
Sólo se habla de Dios; para lograr el ecumenismo sólo se habla de Dios y se descuida a Jesuscristo. Es un atajo, es un engaño.

 

 

 

Hoy se invitan muchos curas en television como comparserias en un mundo que siempre más se parece a un palco escenico, donde los hombres entran y salen como tacones de zapatos de una cadena de montaje.
La religión que se muestra en la feria de la vanidad, la religión que trata de hacer gala, la religión de los “santones” y no de los “Santos”, no tiene nada que ver con la via de la Cruz recorrida por Cristo.
Es la enésima falsificacion satanica de la religión.

 

 

 

“ Un poco del humo de Satanás ha entrado en el templo de Dios”, decía Papa Pablo VI, hablando de la reforma liturgica, aplicada de manera autoritaria y violenta.
Fue un acto de imposición de la jerarquia sobre los fieles que no habían pedido la revolucion de la liturgía.
No se escuchó ninguna objeción. Ya trabajaba el “principe de este mundo”. Todo parecia tan inovador, inteligente, comprensible. El resultado es que la liturgia de la Iglesia postconciliar es una liturgía moribunda, carente del sagrado, carente de belleza, de grandiosidad.
La desacralización de la Misa, se ha convertido en la desacralización del cura.
No hay errores en la nueva liturgía, pero se omiten partes esenciales de la tradición. Las nuevas formulas, obras de liturgistas perfectos de la peor perfección, la racional, son carentes del pathos profundo del díalogo entre el cura pecador, representante del pueblo, y Cristo Redendor.
No tienen carácter sagrado. El efecto ha sido la desacralización de la liturgia católica.

 

 

 

La Iglesia del Dios vivo, columna y fundamento de la Verdad, confundida por una organización benéfica, estética, de socialización. Esta es la insidia mortal que hoy va delineandose a la par con la indiferencia y la costumbre.

 

 

 

El proceso de aniquilamiento de nuestra Fe parece inconvertible, pero el Señor ha prometido que las fuerzas del mal no prevalecerán.
Sólo podemos luchar y rozar para que no llegue por mucho tiempo la estación en la cual para escondernos nos obligarán a volver a las catacumbas.
Todo hace pensar en esto durante esta nueva primavera de la Iglesia.

 

 

 

Hablando de los fenómenos diabólicos más vistosos, como adivinación, sortilegios, magia negra, hechizos, posesion diabolica, poltergeist, woodoo, macumba, misas negras, cerimonias diabólicas, casas embrujadas, no se exponen aquí porque, aunque sean fenomenos reales y existientes, no constituyen el verdadero peligro diabólico, él que se puede encontrar en cualquier lugar y en todo el planeta.
Sólo haré unas consideraciones generales

-Hoy algunos de los modernos investigadores de la mente ya osa, como el famoso psiquiatra californiano Van Duren, rechazar, por ser mistificante la pálida terminologia semicientifica de la psicanalisis y empieza a investigar la tragedia de la locura utilizando precisas metáforas de un lenguaje técnico caido en el olvido por mucho tiempo: él de la brujeria y del exorcismo. Lo que es cuanto menos indicio de una cierta perdida de confianza en las soluciones terapéuticas cientificas (psiquiatria y psicoanalisis) y en el volver a esperar en la salvación que llega gracias a la religión.

-Alejar a los démones era uno de los trabajos de los Apóstoles.

-Son muchos los descasados que entran en las sectas. El reclutamiento mayor de las sectas que vienen de Oriente, se dirige a los jovenes de la burguesía medio-alta. Demasiado protegidos por sus padres, jovenes que viven fuera de la realidad, incapaces de enfrentar los riesgos de la vida, tienen muchos miedos y complejos, piensan encontrar en las sectas la seguridad que no han sido capaces de ganar en la vida. Sufren por infantilismo, como muestra claramente la sumisión a la que obedecen cuando entran en las sectas.

 

 

 

Qué ha llevado a Jesuscristo a la tierra, cuando todavía siguen existiendo tanto pecado y egoismo? A causa de la existencia del mal que està en nosotros, ellos siguen existiendo. Nosotros somos libres. Dios nos deja libertad. Pero la llegada de Cristo, siendo reparadora de estos males, hace justo que estos males tendran que ser juzgados.
Por eso, reparación al mal que es tambien juicio del mal!

 

 

 

Nadie se ilusione. Al final de la vida, justo en el momento en el que termina la lucha espiritual que tiene en la agonia su momento más solemne, cada alma tiene su destino eterno ya decidido definitivamente!

 

 

 

Así como un potente imán atrae un objeto, que solo no puede hacer nada para evitar la atracción, de tal manera actuara el Anticristo con los espíritus que lo han servido durante la vida.
No habrá ninguna salida, ni posibilidad de defenderse para ellos. Por toda la vida escondido debajo la aparencia de las cosas visibles, él se presentara para reclamar su parte.
No creáis que las mías son solo palabras. Esta es una realidad tan ineluctable como la muerte.

 

 

 

La eternidad del Infierno es una verdad de Fe que se basa sobre las palabras de Cristo que en más de una ocasion habla de “fuego eterno”.

 

 

 

La lógica de la iniquidad es la de un rencor inexinguible, en el cual se puede tener practica también aquí en la tierra.
La punición es eterna porque el Mal es un misterio insondable de odio eterno, asi como el Amor.
Hoy se trata de capear las palabras de Cristo, diciendo que el Infierno está vacío. Este sólo es un eslogan para los tontos que quieren engañar a los otros y a si mismos. El Infierno, en efecto, antes de ser un lugar, es una condicion existencial de radical oposición a Dios y de muerte espiritual. En esta condición estan los demones y todos los que mueren en el pecado mortal.

 

 

 

Dios no se deja ridiculizar y la eternidad del Infierno en la Sagrada Escritura es cierta y clara ( Mt XXV 40; Mc IX 42, 43, 44, 45, 47; Lc XVI 22, 26; Apoc. XX 10, 15 ).
Además es suficiente leer los Salmos, los Libros Sapienciales; los Profetas, donde se señala “el tormento que roe y no muere” y “el fuego que nunca se apaga”.

 

 

 

El gusano que no muere en el condenado es la busqueda del Paraíso perdido. No es ni el remordimiento de la conciencia ni la imposibilidad de volver atrás.

 

 

Durante el desarrollo de la historia del hombre son justo los Textos Biblicos que nos dicen que la fin del mundo no ocurrirá por un triumfo del Cristianismo, sino habrá un enfrentamiento entre las terribles fuerzas del mal por un lado y el pequeño grey, el pequeño grupo de los creyentes por el otro.

 

 

 

La conclusión de la vida de Jesus ha visto su ingreso en el misterio del enorme sufrimiento, hasta la muerte en la Cruz en la ignominia y en el abandono.
Cuando todo parecía terminado y las fuerzas del mal ya saboreaban la victoria definitiva, llega la Intervención Divina que vence el poder de las tinieblas y eleva en el fulgor de la Gloria, El que el mundo había esperado eliminar.
De la misma manera, la Iglesia, en la parte conclusiva de su peregrinación, tendrá que volver a vivir ella misma, la Pasión de Jesuscristo.
Será la experiencia de la angustia del Getsemani, será traicionada, abandonada por muchos de los suyos. Abofeteada, ridiculizada, azotada y al final condenada a morir y crucificada.
Cuando el mundo pensará haber logrado el objetivo de eliminarla totalmente, cuando estará a punto de sentirse victorioso, en aquel momento se mostrará en las nubes del Cielo el verdadero dueño del mundo, que guiará la Iglesia en la Gloria Divina de la Resurrección.

 

 

 

La primera y fundamental verdad de Fe, con la cual termina la Biblia, habla de la conclusión de la historia del hombre.
La senda del hombre en la tierra terminará con la segunda llegada de Cristo. Será un evento glorioso, improviso y conclusivo.
El “Hijo del Hombre” recompensará cada uno según su labor. La historia del hombre terminará no por el natural agotamiento del ciclo de la vida, sino por un acontecimiento sobrenatural que llevára a todos los hombres delante del Tribunal de Cristo, para el Juicio Final.

 

 

 

Antes de la segunda llegada de Cristo, el maligno desencadenerá todas sus fuerzas de seducción y destrucción.
En los acontecimientos que preceden de poco la fin del mundo, o sea la segunda llegada de Cristo, las potencias infernales lanzarán el ultimo desesperado ataque contra a Dios y a Su Obra de Salvación.
Se mostrará el hombre inicuo, el 666.
Las Escrituras insisten sobre este espectacular éxito final del gran falsificador. Las estaciones de la fin, seran así por los creyentes las de la máxima impostura satánica: la ilusion de los hombres que piensan salvarse, sin la ayuda de Dios.
Solo quedará un pequeño grey.
La Iglesia entrará en la Gloria del Reino sólo a través de esta última Pascua, cuando con la segunda llegada de Cristo, Dios dira: Basta!

 

Nuestra oración es dirigida a Dios Padre Omnipotente y Eterno para que nos ayude siempre mas y de manera siempre mejor a servir a Jesuscristo Su Hijo, el Unico Señor del Mundo y de la Historia.

 

Invio un cordial saludo a todos los lectores y les deseo bien y felicidad

Antonio Bragadin


E-mail: ricercapap.bra@alice.it


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