Por:
Daniel Alaluf
El
acuerdo de cese de fuego convenido entre Hamas e Israel, si bien puede
llegar a brindar algunos días de silencio a los ciudadanos del sur del
país, deja ante todo clara la completa falta de estrategia israelí para
hacer frente a este grupo terrorista. Esta tregua, que quizás sea una
decisión correcta, refleja básicamente la tensión existente entre dos
formas completamente opuestas de enfrentar a este peligroso e indeseado
vecino, la mezcla de estas dos tácticas que analizaremos a continuación
demuestra la ausencia de una estrategia israelí coherente para
enfrentar a Hamas en esta compleja situación. El caso de Hamas es altamente peligroso y peculiar: se trata de una
organización terrorista con tácticas guerrilleras que tiene bajo su
control un territorio determinado, altamente poblado por personas
fanáticamente comprometidas con una causa nacionalista de tintes
religiosos. Este caso es probablemente único en la historia bélica de
la humanidad. Desde aquella revuelta organizada por Hamas contra Fatah que llevara
a la organización a tomar el poder, Israel se vio en la diyuntiva de
cómo tratar a esta agrupación terrorista. Existen dos formas diferentes
de ver a este grupo: la primera forma de ver al mismo, que ha sido
formalmente adoptada por Israel, lo define como una organización
islámica terrorista militante que no puede existir a la par del Estado
judío en paz. Según esta teoría, en caso de que Hamas no pueda ser
controlado, debilitado o bien manipulado por su rival en el poder,
Fatah, deberá ser aislado, confrontado y eliminado militarmente. La segunda forma de ver a esta peligrosa organización, define a la
misma como un movimiento político, donde confluyen tanto miembros
extremistas como moderados, que pueden ser incentivados a fin de dejar
la lucha terrorista por medio de algún tipo de negociación llevando a
que esta organización adapte sus posturas extremistas a la realidad
política de Oriente Medio, aceptando logros moderados y no una victoria
total, que según la propia visión de los elementos más extremistas de
este grupo, significa la eliminación del Estado de Israel. Quienes suscriben la primera visión, verán al cese del fuego, en el
mejor de los casos, como una pausa puramente táctica previa a una
operación militar a gran escala, mientras que los adscriptos a la
segunda, verán al mismo como la esperanza de un comienzo de un proceso
constructivo entre ambas partes que pueda llevar a una solución
pacífica del conflicto. Las esperanzas de la segunda visión, en llevar a Hamas a una
posición un tanto moderada a fin de llegar a un acuerdo pacífico, se
basan en la experiencia israelí con Fatah. Debemos recordar que 30
años atrás este grupo pretendía la eliminación total de Israel, y tras
décadas de atentados, secuestros y asesinados; Fatah, decidió tomar
también el camino político - diplomático. Pero, nos estaríamos
engañando si pensáramos que Fatah finalizó con sus actividades
terroristas. En el mejor de los casos podemos pensar que nos
encontramos en el transcurso de este proceso y que el completo abandono
de las tácticas guerrilleras se dará cuando este grupo obtenga un
Estado. En el caso de Hamas es difícil pensar que se llegará a una
situación similar a la de Fatah, básicamente debido a las terribles
diferencias que existen entre ambas organizaciones. Hamas -si bien como
Fatah-es un grupo que nace como resultado del propio conflicto
palestino-israelí, a diferencia de éste, es una organización
extremista religiosa representante en "Palestina" del grupo
fundamentalista "Hermandad Musulmana" o peor aún un proxy sunita
musulmán del régimen islámico Shiíta iraní. Teniendo en cuenta estos factores las preguntas que surgen son
difíciles de responder: ¿Puede Hamas ser vencido militarmente? ¿Se
puede lograr la rendición de este grupo por medio de un boicot
económico y diplomático? Evidentemente esta última táctica no ha
brindado los resultados esperados. La naturaleza de Hamas es lo que hace tan problemática la situación
y pone en duda los motivos y logros que puede tener este cese de fuego.
Si volvemos al pasado nuevamente, -en el caso de las negociaciones
entre Israel y Fatah- si bien Fatah modificó su posición y aceptó la
existencia de Israel, el Estado judío también hizo concesiones
aceptando el derecho a un Estado Palestino (solución de dos estados
para dos pueblos), pero en el caso de Hamas hay poco que Israel pueda
ofrecer para una real paz dada la naturaleza de esta organización
fundamentalista. Fatah era un grupo de liberación secular según los
modelos existentes de estos grupos en el tercer mundo de esa época,
mientras que Hamas es fundamentalista y niega todo posible contacto con
Israel, por lo tanto la comparación entre ambos grupos a fin de llevar
a trazar una táctica para enfrentarlo es altamente riesgosa. Israel ha tomado la decisión de aceptar esta tregua fundamentalmente
teniendo en cuenta dos factores básicos que han llevado a postergar una
operación militar a gran escala: 1) el alto costo en vidas que
implicará la lucha en una zona tan densamente poblada y contra
guerrillas y no frente a un ejército, y 2) la ausencia de un actor,
grupo o líder a quién se le pueda entregar el poder de la Franja de
Gaza tras la operación, lo que podría llevar a una muy indeseable
permanencia del ejército israelí en la zona. Si bien frente a estas
realidades un cese del fuego también brinda tiempo a la cúpula política
israelí, es ingenuo pensar que el mismo será duradero. La tan postergada decisión israelí de aceptar el cese de fuego es
muy problemática, como lo hemos destacado antes, deja en claro el
conflicto táctico interno israelí para enfrentar a este grupo
fundamentalista. El mismo hecho de que Israel demorara tanto en
aceptarla refleja que la misma es más importante para Hamas que para el
Estado judío. Mediante este acuerdo, aumenta el prestigio de Hamas
dentro del pueblo palestino, quién a diferencia de Fatah, comprueba
nuevamente una de las afirmaciones más populares de la calle palestina:
"con Israel solo se habla por la fuerza". Si bien uno de los principales intereses de Hamas en esta tregua
puede residir en tener "silencio" a fin de rearmarse para el próximo
round y en obtener el levantamiento del bloqueo económico israelí, este
silencio también sirve a los objetivos políticos internos de la
organización. Mahmud Abbas debe, en estos días, visitar por primera vez
la Franja de Gaza tras el golpe de estado que realizara hace ya un año
el grupo islámico contra Fatah, en un intento de reconciliación
palestino. Si bien esta iniciativa está respaldada por Egipto, Arabia
Saudita, Qatar y los Emiratos Árabes, el camino al éxito de la misma se
encuentra lleno de obstáculos debido a la exigencia de Abbas: restaurar
la situación a la existente antes del 14 de Junio del 2007. Pero,
frente a la presión del mundo árabe, en caso de que este proceso brinde
resultados, casi seguramente llevará a nuevas elecciones presidenciales
y parlamentarias a las cuales Hamas desea llegar de la mejor forma
posible. Si al cabo de 6 meses, la tregua se mantiene en Gaza, Hamas
puede sugerir a Israel extender el acuerdo a Cisjordania, demostrando
de esta manera el control efectivo de la seguridad en ambas partes del
territorio palestino. Desde el punto de vista israelí el dialogo entre Hamas y Fatah no
debe ser visto necesariamente como negativo. Este puede proveer un momentum
favorable, y más aún si se encuentra acompañado por un cese de fuego,
que permita a Fatah acercar a Hamas a una situación en la cual pueda
comenzar a implementarse el plan de paz denominado como "Hoja de Ruta".
A grandes rasgos esta situación es posible, pero los conflictos
internos palestinos hacen que la misma sea muy complicada ya que ésta,
implica un real cese de hostilidades entre los grupos palestinos
primeramente, y la aceptación de las condiciones impuestas por el
cuarteto internacional a fin de comenzar con la implementación de la
Hoja de Ruta. Podemos distinguir tres amenazas fundamentales a este informal
acuerdo. El primer problema esta orientado a que Hamas frene sus
actividades para armarse. Será muy complicado que esto suceda y más
aún, poder llegar a controlar este factor. El segundo problema será que
el gobierno israelí y Hamas acuerden una lista definitiva de
prisioneros a ser liberados a cambio del soldado israelí Gilad Shalit,
quién lleva ya dos años en manos de los terroristas. El tercer factor
será llegar a un acuerdo sobre el control del paso fronterizo de
Rafiah, entre Gaza y Egipto, por donde pueden entrar armas y misiles
altamente peligrosos para Israel. La falta de acuerdo en alguno de
estos tres puntos convierte a esta tregua en altamente volátil. Este
negociación caerá rápidamente a menos que ambas partes se muevan hacia
un acuerdo un poco más estable, algo casi imposible. En pocas palabras,
Hamas busca el levantamiento del embargo económico mientras que Israel
desea debilitar a esta organización a fin de permitir un posible
retorno al poder de Fatah, con quien mantiene precarias negociaciones,
pero negociaciones al fin de cuentas. Israel -por su parte- desea que
Hamas no introduzca más armas mientras que estas son esenciales para la
organización terrorista en caso de un futuro enfrentamiento con
Israel. En definitiva es de suponer que el cese de fuego durará hasta
que una de las partes "sienta" que la otra se está beneficiando del
mismo. Un cese de fuego constructivo, sería lo óptimo en el marco de las
negociaciones israelíes-palestinas, pero esto resulta imposible dado
que implicaría el final del sangriento conflicto interno que divide al
pueblo palestino (Hamas vs. Fatah). De esta forma sí podríamos pensar
que el cese de hostilidades temporario puede llegar a convertirse en el
comienzo de un futuro acuerdo más estable. La falta de respuestas -efectivas- diplomáticas y militares de
Israel, llevan a su gobierno a intentar esta nueva "táctica", a pesar
de que los mismos gobernantes demuestran explícitamente ser pesimistas
sobre el éxito de la misma. La tensión interna entre las dos formas
completamente opuestas existente para enfrentar a este enemigo da como
resultado esta frágil tregua. Si bien es altamente valioso que cada día que pase, los ciudadanos
del sur de Israel se encontrarán lejos del peligro del terror balístico
palestino, este cese de fuego negociado indirectamente con Hamas es,
teniendo en cuenta la postura actual de las partes, casi indudablemente
temporario y sirve como un preludio de lo que será una gran operación
militar a menos que esta organización terrorista demuestre claros
signos de cambios de posición, que lleven a un tipo de aceptación del
Estado judío (tal como lo hiciera Fatah) y contacto futuro con Israel a
fin de encaminar algún tipo de proceso diplomático. Sin embargo, este escenario parece -hoy en día- encontrarse muy lejos de la realidad.Diferentes puntos de vista
La naturaleza problemática de Hamas y los motivos israelíes
Los motivos internos de Hamas
La fragilidad del acuerdo
Conclusión
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