domingo, 25 de marzo de 2007

Publicado por fpaya @ 17:41


“Hermandados en bodas y revueltas”, como ejemplo de tolerancia mutua. Crónica del judaísmo gallego, (décimo artículo)

En Galicia los judíos fueron más aceptados que en otras regiones, y por ello la asimilación fue más extensa. Algunos someros apuntes sobre las juderías asturiana y canaria.
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En Galicia los judíos fueron más aceptados que en otras regiones, y por ello la asimilación fue más extensa. Algunos someros apuntes sobre las juderías asturiana y canaria.

Aunque no es posible definir el momento de la llegada de judíos a Galicia, ya se han encontrado referencias sobre su presencia en esa región en el siglo X. Pero es solamente en el siglo XI que se hace referencia textual a la apariencia de “hebreos”. Parece ser, empero, que eran casos aislados, y que la creación de pequeñas comunidades gallegas se produce después de 1343 cuando las Cortes reunidas en Alcalá promulgan una legislación antijudía, basándose en las deudas de los cristianos con los judíos. Paralelamente, y en un intento de favorecerlos, por un ordenamiento se les permite adquirir tierras en la margen derecha del río Duero.

Fue a esta región que se evidenció en el siglo XII la llegada en masa de judíos, que en su mayoría procedían de Castilla. En contraste con lo que sucedía en otras comarcas, aquí encontraron un pueblo que los aceptó casi sin discriminaciones. Los judíos respondieron al gesto gallego, tomaron parte en su desarrollo comercial y sintieron que también eran suyos los problemas de la región, incluso cuando se trataba de defender los fueros gallegos con las armas. Es también notable que al proclamarse el Edicto de Expulsión, fue mayor el número de judíos que optaron por bautizarse, ya que de ningún modo podían abandonar aquellas tierras que habían sido tan hospitalarias con ellos, y a las que consideraban como su propia patria. Tal vez por esa circunstancia, por su integración en la sociedad, han dejado menores huellas físicas que en otras regiones hispanas. Pero en los archivos de Galicia se ha encontrado abundante documentación, que da fe sobre la amplia intervención de los judíos en la vida social y mercantil de sus ciudades más importantes.

A partir del siglo XIV las referencias documentales van aumentando progresivamente hasta alcanzar su cenit en el siglo XV, no llegando nunca a igualar, en cantidad, a otras partes del país. La distribución geográfica de los principales núcleos de población judía se realizan en torno a tres grandes áreas: zona norte (A Coruña, Vivero, Ribadeo y Betanzos), zona sur (Ourense, Monforte de Lemos, Allariz, Celanova, Ribadavia, Tuy y Bayona) y zona central, en torno a Santiago de Compostela.

La población judía estaba sometida a unos tributos exclusivos denominados "cabezas de pecho" y "servicio y medio servicio" que se recaudaban mediante el sistema de capitación, es decir, existía un reparto previo entre los diferentes núcleos de población que tenia en cuenta el volumen de cada uno de ellos. En 1442 Juan II intentó reducir el impuesto personal hebreo fijando el canon personal en 45 maravedíes por cada vecino o cabeza de familia mayor de 20 años, eximiendo del tributo a las mujeres.

Quizá el punto de mayor conflicto sea definir, en base a la documentación, el tipo de relaciones que se establecieron entre judíos y cristianos. Existen numerosas muestras de buenas relaciones entre unos y otros. La documentación nos los presenta compartiendo el mismo espacio urbano e incluso los mismos negocios. Y un notable antisemita llegó incluso a justificar las partidas de apartamiento (reclusión de los judíos en guetos), porque eran tales las relaciones entre cristianos y judíos que ya estarían “hermandados en bodas y revueltas”.

Un hecho curioso es que en sus buenas relaciones llegan a transgredir la legalidad vigente. En Ourense, por ejemplo, unos judíos asisten a la boda de un cristiano y también en esta ciudad, es necesaria la llegada de nuevas autoridades para que se cumpla el decreto de apartamiento a zonas especiales. El primer requerimiento tiene lugar el 3 de julio de 1484 y el apartamiento definitivo se hace el 22 de mayo de 1487. Sin embargo se observa cómo, al mismo tiempo, las relaciones se van deteriorando hasta el punto de que en 1489 los Reyes Católicos tienen que hacer un seguro a favor de los judíos pues éstos temen que los encarcelen o los maten.

Otra importante manifestación de antisemitismo se produce en Allariz, donde en una fecha muy temprana, en 1289, los judíos y los cristianos son apartados a barrios separados. Sorprendentemente casi 200 años después, cuando en el resto del país los judíos están sufriendo persecuciones, un foro del convento de San Esteban confirma que esta iglesia cede unos terrenos próximos a ella para ampliar el cementerio judío: "...y a todos los otros judíos de la aljama, vecinos y moradores de la villa de Allariz, la heredad detras de la torre Nova... por cuanto tenéis vuestros enterramientos, ya de luengo-tiempo, en la otra heredad..."

Existe, por lo tanto, amplia confirmación de la considerable participación judía en el ámbito gallego, si bien en número eran bien pocos: apenas unos miles. Otros historiadores afirman que no llegaban a los mil. De cualquier modo, apellidos de origen judío han ostentado importantes familias que tuvieron una gran participación en su historia. Se considera por ejemplo que serían los Vázquez de Orense, los escribanos Enrique Ismael y Alfonso Enríquez, los Arias, los Méndez y los Espinosa, de quienes descendió el famoso filósofo judío Baruch Spinoza. Se sabe que se dedicaron al comercio de paños, alhajas y pañería, así como a la explotación minera, entonces mucho más importante que ahora.

Coruña, La

Existen fundamentadas razones para pensar que luego de las persecuciones en Castilla, un gran número de judíos de ese reino se refugió en Galicia en general y en este importante puerto, en particular. Residían en el barrio A Rabiada, y un poco más hacia el mar, estaba la llamada Peña de dos Xudios, lugares que forma actualmente el ensanche de la ciudad. Se tiene conocimiento de que los judíos comerciaban con Castilla y Aragón, y que en 1451 contribuyeron con una elevada suma para el rescate de la judería de Murcia

Monforte de Lemos

Otra localidad gallega que tuvo su judería, y que ha tomado la iniciativa de rescatar su pasado judío. La amplia obra reunida, que se debe principalmente a los desvelos del historiador Felipe Aira Pardo, nos brinda abundante información sobre la comunidad judía. Este trabajo de investigación que consta de 100 páginas y diversas fotografías permitió a esa localidad ser incluida en la "Red de Juderías de España "Caminos de Sefarad" en noviembre del año 2001. Esta asociación aglutina a las ciudades de España que conservan un importante pasado semita, y forma parte de ellas las ciudades de Cáceres, Córdoba, Girona, Hervás, Oviedo, Ribadavia, Segovia, Toledo, Tortosa, Tudela, además de Besalú, Calahorra, Estella-Lizarra, Plasencia, Tarazona y la ciudad que se comenta.

Por la documentación reunida se evidencia que los judíos de Monforte de Lemos no tuvieron una zona concreta de concentración. Se ubicaban en torno a las puertas de villa y en las plazas del mercado. Las noticias más antiguas se remontan al siglo X, en concreto, un documento del año 915 que nombra a un Ismael "Judío". Durante el siglo XIV varios titulares del Señorío de Lemos designaron a judíos para puestos importantes. Cabe destacar al Infante Felipe, hombre que gozaba de la amistad con la comunidad hebrea, hasta el punto de que el hebreo Yuzaf de Ecija se convirtió en almojarife real de Alfonso IX,.

Se han hallado documentos inéditos que sitúan las calles en donde moraron judíos, que en su mayoría corresponden al siglo XV, cuando se produce la mayor presencia semita en Monforte. Los sucesos acaecidos en el año 1391, con las persecuciones y matanzas sistemáticas de hebreos en diversas regiones de España, influyeron en la elección de residencia de las familias hebreas que en número destacado se asentaron en Galicia. Los historiadores señalan que los gallegos estaban entonces más enfocados en el movimiento contra la nobleza, que en la ola de antisemitismo que se estaba produciendo en otras regiones españolas.

Una de las conclusiones más importantes es que los hebreos vivieron mezclados con los cristianos en diversas calles medievales, como por ejemplo en la calle de la Zapatería, hoy conocida con el nombre de Travesa do Cárcere Vello, o en la calle de los Herreros. Esos estudios emplazan la sinagoga en un solar hoy arruinado situado en la calle Falagueira, que al parecer estaba frente al viejo Ayuntamiento de Monforte, el que perduró hasta el siglo XIX . La sinagoga solamente conserva los muros y al fondo, lindando con el monte de S. Vicente, y dentro del propio solar hay dos cuevas que, según los últimos datos y opiniones especializadas pueden corresponder al "mikve".

Tras la expulsión de 1492 la mayor parte de los hebreos que no quisieron convertirse marcharon a Portugal, aunque en el año 1496 se emite el edicto de expulsión. Esto supuso que muchos judíos retornaran a la vecina Galicia, eso sí, convertidos al cristianismo pero en su mayoría, de manera falsa. Fue entonces cuando comenzó un largo período que abarca desde el siglo XVI al XVIII, siglos en los que la Inquisición se cebó en muchas familias de conversos o cristianos nuevos asentados en Galicia, procesados por seguir fieles a los principios de la religión mosaica.

Indícase que la familia más importante judía y luego conversa era la de apellido Gaibor. Los Gaibores asentados en Monforte, por lo menos, desde el siglo XV, eran de origen hebreo y, según un documento de la Inquisición de Santiago, del año 1580, su tronco fue Juan de Gaibor, padre de Jorge de Gaibor, que se bautizó en edad ya avanzada, para salvarse de la expulsión. Juan de Gaibor aparece en foros de finales del siglo XV, pertenecientes al monasterio de S. Vicente del Pino, concretándose que era Secretario del II Conde de Lemos.

Los Gaibores son el mejor ejemplo monfortino de que, la comunidad de judíos, luego conversos de Lemos, contribuyeron con su trabajo a la construcción de aquella compleja sociedad de los siglos posteriores, ocupando cargos públicos en el Ayuntamiento de la villa, al servicio de los titulares de la población y desarrollando una intensa labor comercial. Varios miembros de esa familia fueron procesados por la Inquisición. En ninguno de los casos se llegó a consumar la pena ni probar nada, según documentación que se aguarda en Madrid.

Las familias hidalgas de apellido "De Lemos" avecindados en el país lusitano, tenían sus raíces en la tierra gallega. Los descendientes de los Condes de Lemos y los Condes de Amarante -López de Lemos- alcanzaron gran fama en Portugal. Lo que resulta ciertamente sorprendente y destacable es la cantidad de familias sefarditas que, desde el siglo XVI al actual, se extienden, sobre todo, por Europa y América, teniendo dos denominadores comunes: su ascendencia sefardita y su apellido "de Lemos".

Oviedo (Asturias)

No existe ningún testimonio de la presencia judía en la capital asturiana hasta 1274, cuando la ordenanza homónima delimita el barrio en que los judíos podrían residir, lo que permite suponer que hasta entonces los hebreos solían convivir con los cristianos. El conocido historiador Juan Uría Ríu avanza la teoría que los primeros cálculos de la población hebrea no fueran completos, ya que a su parecer había otros que residían fueras de las murallas, en fincas que todavía a fines del siglo XV eran conocidas como de los judíos. Además, en la capital asturiana se celebraba anualmente una Feria Franca que, como se puede suponer, atraería a no pocos israelitas de fuera.

Ourense

La rúa Nova y alrededores, actual Lamas Carvajal, concentraba a la mayor parte de la comunidad judía de Ourense (Orense), cuyas viviendas se extendían hasta la actual plaza Mayor. Entre 1484 y 1487 se dicta el apartamiento a la Rúa Nova de todos los hebreos que vivían en otras partes de la ciudad. Posteriormente la judería se extendió a la denominada puerta de la Fuente del Obispo, uno de los accesos a la ciudad, debido a los conflictos originados en una doble vertiente: los cristianos que protestaban por tener que abandonar sus casas para dejar sitio en los límites geográficos marcados por la ley para la judería, y las protestas de los hebreos que no querían dejar sus viviendas para trasladarse. Los judíos podían conservar sus tiendas y talleres fuera de la nueva ubicación con tal de que no durmieran ni comieran en ellos.

Por otra parte, las crónicas de la época señalan las buenas relaciones que parecían existir entre cristianos y judíos. Así encontramos, por ejemplo, que en la ciudad los judíos colaboraron con el concejo en las obras del puente, en los gastos extraordinarios, o en el pleito mantenido por el concejo contra el obispo. Por su parte, el concejo repone los 3.000 maravedíes que cierto David había perdido en Chaves, considera el asalto a la sinagoga como un "agravio" al igual que otros cometidos con cristianos, o no lleva a cabo el apartamiento, como hemos visto anteriormente, hasta siete años después de la orden dada por los Reyes Católicos.

Pontevedra

Antes de ser eclipsada por Vigo, ésta era una importante ciudad portuaria que contaba con una numerosa judería, cuyas huellas todavía son visibles entre el Parador Nacional y la iglesia de Santa María. Existen diferentes vestigios que atestiguan su presencia en el medievo, cuando participaron activamente en la prosperidad de la villa. Afírmase que la pianista judía Martha Lehman, casada con un natural de esa ciudad, afirmaba a principios del siglo XX que la judería de Pontevedra era entonces una de las que se habían conservado mejor en toda Europa.

Ribadavia

La judería que hubo en Rivadavia era considerada las más destacada de Galicia, tanto por la importancia que tuvo como por su estado de conservación. De hecho, el comercio del vino ribeiro fue casi monopolizado por los judíos, que ya en la Edad Media se bebía en Italia, Países Bajos, Alemania e Inglaterra. Además, fueron ellos quienes perfeccionaron el cultivo de las vides aprovechando el terreno en terrazas y extendiendo la red de regadíos.

El historiador Emilio González del Centro de Estudios Medievales, señala que la comunidad judía en Ribadavia alcanzó una densidad de población realmente considerable, agrupándose en una zona que muy extensa, desde la parte oeste de la muralla, alrededor de la llamada Porta Nova. Pese a la gran extensión de esta judería, aun había judíos que convivían en buena vecindad en barrios cristianos, de la misma manera que otros cristianos residían en la judería.

Esta colectividad persistió en Ribadavia durante siglos, aun a partir de la expulsión de los judíos por los Reyes Católicos, ya que muchos de ellos se convirtieron al cristianismo y fueron considerados conciudadanos con pleno derecho. Hubo judíos conversos que, emparentados con la nobleza, llegaron a ostentar títulos nobiliarios. Agrega que la judería de Ribadavia se conserva en buen estado, aun con los cambios realizados a través del tiempo. Todavía se ven largas y estrechas calles que mantienen su sabor medieval, así como plazas y patios rodeados de fachadas por los que no parece haber pasado el tiempo.

El centro del Barrio Judío lo constituye la plaza de la Magdalena, así llamada porque en ella hay una Iglesia dedicada a esta santa. Allí se encuentra la edificación que albergó el cuerpo principal de la sinagoga (antes ocupaba toda la fachada oeste de la plaza), y que se mantuvo en su estructura original hasta principios del presente siglo, en que fue modificada a partir del primer piso.

La sinagoga no sólo era casa de oración, sino un conjunto de casas en las que se realizaban muchas de las actividades sociales. El barrio judío de Ribadavia, declarado Monumento Nacional, conserva multitud de viviendas con bodegas que en su día fueron utilizadas para la elaboración de vino, o como talleres artesanales. Por su pasado judío Ribadavia forma parte de la Ruta de las Juderías, conocida como “Caminos de Sefarad”.

En los anales de esta ciudad de Galicia figura un hecho que reafirma la estrecha relación establecida por la comunidad judía con la región gallega. El historiador Froissart relata que en 1386, cuando los ingleses invadieron la ciudad, los judíos asumieron la defensa de dos puertas de la ciudad. Y lucharon con tanta gallardía, hombro a hombro con los cristianos, que cuando los invasores lograron ocupar la plaza fuerte, destruyeron por venganza únicamente el barrio judío. La convivencia y la tolerancia siempre habría sido la tónica en esa ciudad, y afírmase que cuando uno de aquellos señores feudales, Pedro Madurga, llegó para sofocar una insurrección, luego de hacer estragos en ella y llevarse como rehén al prior de un convento, exclamó todo enojado: "Adios, xudeos de Ribadavia!"

Santiago de Compostela

Quien visita la capital gallega ha de encontrar no pocos indicios de la presencia judía en esta ciudad tan reverenciada por la fe católica. No sólo en las angostas calles de la ciudad vieja, sino en los lugares más sagrados para el cristianismo hispano. En el llamado Pórtico de la Gloria de la Basílica, que sería la obra maestra de la catedral, aparecen talladas muchas figuras del Viejo Testamento, junto con las del Nuevo. En el arco de la izquierda, por ejemplo, junto a la imagen de Jesucristo se puede distinguir a Eva y Adán y a continuación, una figura coronada que representa el patriarca Abraham, a la que siguen Isaías, Jacob y Judá. En el lado izquierdo aparece Moisés, llevando la Ley, y a continuación Isaías, Daniel y Jeremías. En los machones sobre los que descansa el arco lateral están representados Oseas, Joel, Amós y Abdías, todos ellos profetas menores. Pero en especial se nota la presencia del rey David al lado izquierdo en la Puerta de las Platerías, una verdadera obra maestra de la escultura románica.

El historiador Juan Atienza estima que "todas estas figuras responden... a las exigencias del simbolismo medieval" Agrega que ello tenía una evidente relación con la Cábala que era, incluso para los ocultistas cristianos, una ciencia que habría de conducir al Saber Total. Todo ello permite llegar a la conclusión que habrían sido judíos o conversos los que habían tomado parte activa en la concepción y construcción de ese gran monumento jacobeo del siglo XII.

Lo que parece evidente es que la judería de esta importante ciudad se encontraba a espaldas de la Catedral, por las Platerías. Allí vivirían muchos artesanos y pequeños comerciantes de esa fe que se dedicaban a la elaboración de objetos de recuerdo, y que los peregrinos cristianos compraban para llevarse de vuelta a sus hogares. Abarcaría las presentes calles de Cervantes, de Troya, y la de las Algalias que, bien se sabe, es una deformación del vocablo Alcabala, que era el nombre árabe para designar a la Cábala. El límite del barrio se encontraría en la actual capilla de la Ánimas, y al sur con las callejuelas y plazuelas en torno a la parroquia de San Miguel.

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Canarias

Tal vez sea un hecho poco conocido, pero en este archipiélago también hubo judíos y, especialmente, anusim, es decir "conversos". Los judíos canarios solían residir principalmente en las islas Tenerife y Palma, y aunque ostensiblemente cristianos de ningún modo habían renunciado a su fe. Mantuvieron un carácter prominentemente judío, y solían conversar en hebreo entre ellos. Se tiene noticia de una familia llamada Beltrán que habría residido en Tenerife ya en 1485, es decir, en la época del pueblo guanche que precedió a la llegada de los españoles. Se sabe que participaron en todas las esferas de la vida económica isleña, y no eran tan sólo grandes hacendados y comerciantes sino también campesinos, labradores, pequeños tenderos y artesanos. Un converso Duarte Enriques Alvares, fue el tesorero real, y otros dos anusim fueron gobernadores provinciales.

Pero esa situación no podía prolongarse, y en 1504 llegó la temida Inquisición que en los cinco años siguientes celebró varios infames autos de fe. Las plagas y el hambre que cundieron en las islas de 1523 a 1532 sirvieron de un pretexto para arreciar la lucha contra los conversos, y culminaron con un gran auto de fe celebrado en 1526 que, de hecho, terminó con la presencia de los criptojudíos en el archipiélago. Muchos se integraron definitivamente en la población local y otros emigraron a África del Norte, Flandes, Madeira y las Indias Occidentales. Empero, luego del tratado de paz entre Inglaterra y España en 1604, cobró nuevo impulso el comercio insular y volvieron a aparecer criptojudíos de Portugal y Francia y judíos de Amsterdam, que realizaban visitas de negocios y eventualmente se radicaron en el archipiélago. Pero actualmente no se tiene noticia de la existencia de una comunidad judía en esas islas que, sea dicho de paso, son frecuentemente visitadas ahora por turistas israelíes, como muchas otras regiones españolas, atraídos por sus encantos naturales.

Moshé

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