domingo, 25 de marzo de 2007

Publicado por fpaya @ 17:37


Tu bolsa y tu vida

La ansiedad y la impaciencia inundaban el aire en los días previos a la ceremonia de constitución del sábado para el nuevo gobierno terrorista de Hamas-Fatah en la Autoridad Palestina

por Caroline Glick


La ansiedad y la impaciencia inundaban el aire en los días previos a la ceremonia de constitución del sábado para el nuevo gobierno terrorista de Hamas-Fatah en la Autoridad Palestina. Desde que el rey Abdalá de Arabia Saudí arbitrase la rendición del grupo terrorista Fatah ante el grupo terrorista Hamas el mes pasado, todo el mundo que es alguien suspiraba la misma pregunta: ¿cómo encajarían los terroristas la existencia de Israel en una plataforma gubernamental que rechaza reconocer la legitimidad de un estado judío? ¿Qué diría el gobierno de, y para los terroristas, acerca del terrorismo? ¿Cómo omitiría el tema de sus supuestos 4 a 5 millones de presuntos "refugiados" árabes palestinos que quieren asentar en Tel Aviv y Haifa?

Lo que es más importante, todo el mundo quería saber cómo enfocaría el gobierno terrorista palestino de unidad el denominado proceso de paz, en el que los terroristas palestinos prometen a Israel paz, pero nunca cumplen, al tiempo que Israel les entrega territorios, armas, dinero y legitimidad internacional. ¿Como plasmarían el mantra de fe que estipula que el mundo sería un lugar seguro y pacífico con que los judíos solamente entregasen Judea, Samaria, Jerusalén y una pila de efectivo a Hamas-Fatah?

¿Cumplirían los requisitos de boquilla del Cuarteto denunciando la violencia, reconociendo la existencia de Israel y aceptando los acuerdos Israel-OLP que nos han traído el actual paraíso de paz a la Tierra Prometida?

EN TÉRMINOS OPERATIVOS, lo que se encontraba en el fondo de la gente es que así los palestinos proporcionarían la tapadera a la izquierda israelí, los europeos, y el Departamento de Estado para poder reanudar la financiación europea directa, el armamento y la defensa de los grupos terroristas palestinos frente Israel, y presionar a Israel para que reanude las concesiones al gobierno Hamas-Fatah. Tristemente para los aficionados al proceso de paz, la respuesta a todo lo de arriba fue no. Los palestinos, bajo el gobierno Hamas-Fatah, han vuelto la espalda a sus partidarios en la izquierda israelí, en Europa y en el Departamento de Estado. La plataforma de su gobierno es diametralmente contraria a todo lo que la izquierda israelí, la UE y en el Departamento de Estado afirman defender.

En lugar de aceptar la legitimidad de Israel, el nuevo gobierno rechaza el derecho de Israel a existir. Y como explicaba el rais de la AP y jefe terrorista de Fatah Mahmoud Abbás, el denominado "derecho de retorno", o la inmigración sin ningún límite de millones de árabes extranjeros al estado de Israel -- que conduce a la destrucción de Israel -- es una postura no negociable de todo el gobierno terrorista Hamas-Fatah.

En lugar de renunciar a la violencia, el jefe terrorista de Hamas y Primer Ministro de la AP Ismail Haniyeh afirmaba con claridad el sábado que su gobierno Hamas-Fatah "apoya toda forma de resistencia". El sirviente de Abbás, el legislador, negociador palestino y corrupto empresario de Fatah Nabil Shaath, se hacía eco de esta idea en representación de Fatah. Defendiendo el apoyo al terrorismo del gobierno terrorista, Shaath decía, "El derecho a resistir a la ocupación es un derecho legítimo... Esto no debería impedirnos buscar una hudna [tregua temporal], particularmente si revierte en interés de los palestinos. Mientras tanto, no abandonamos nuestro derecho a resistir".

En la práctica, la plataforma gubernamental dice que "la resistencia" solamente puede detenerse mediante el cumplimiento del "derecho de retorno". En cuanto a la paz, el acuerdo de unidad entre Fatah y Hamas no da cuartel a los fanáticos pacifistas. Mientras que la plataforma del gobierno autoriza a Abbás a negociar con Israel, Haniyeh explicaba que cualquier acuerdo de reconocimiento de un estado palestino en Judea, Samaria y en Gaza no debe pasar por alto los derechos de los palestinos "a continuar liberando el resto de Palestina", es decir, Israel.

AFRENTADOS CON EL RECHAZO COMPLETO a sus nimias condiciones, la izquierda israelí, los europeos y el Departamento de Estado dieron el único paso que podían dar de manera plausible: ignorar todo lo que dicen y hacen los palestinos. Confrontados con el compromiso absoluto de los palestinos con el terrorismo y la extorsión, han cerrado los ojos y han maniobrado para sustentar la fantasía de que existe un acuerdo a suscribir con los palestinos. Menachem Klein es uno de los propagandistas de la Iniciativa de Ginebra del 2003, en la que la extrema izquierda, encabezada por el líder del Meretz Yossi Beilin y financiada por el gobierno suizo, firmó un acuerdo de rendición con los palestinos, encabezados por el anterior ministro de propaganda de la AP Yasser Abed Rabbo. Actuando sin ninguna autoridad de ningún sector, Klein y sus colegas suscribieron toda la lista de exigencias de la OLP y a continuación insistieron en que el gobierno israelí era responsable de todos los problemas en la región, por no firmar tal acuerdo.

Escribiendo en Ynet, Klein explicaba que ahora es el momento de que la extrema izquierda repita el ejercicio de violación del derecho israelí, que prohíbe los contactos con grupos terroristas como Hamas, y negocie otro acuerdo de rendición más. En sus propias palabras, "El gobierno israelí no solamente debería negociar con el gobierno palestino de unidad, sino que la izquierda israelí también debería hacerlo. La izquierda israelí no debe darse por satisfecha con conversaciones con Abbás... solamente. Si el gobierno israelí se interpone en su camino, la izquierda israelí debe reanudar las tácticas que la caracterizaron en los años 80, cuando el gobierno legisló una ley que prohibía los contactos con representantes de la OLP. Con la ayuda de varios gobiernos europeos, este obstáculo también puede salvarse".

EL LLAMAMIENTO DE KLEIN era recogido por el Ministro de Defensa y jefe del Partido Laborista Amir Peretz. Hablando en la reunión del gabinete del domingo, Peretz quería que Israel saliera con su propio plan de paz, que se basaría en la propuesta de que Israel no debe insistir en que los palestinos abandonen el terrorismo antes de que Israel pueda entregar más territorio. Mantenerse firmes en tales principios, como en el derecho de los ciudadanos israelíes a no ser asesinados, hace que Israel parezca anti-pacifista, explicaba Peretz. Al igual que sus clientes israelíes, los europeos no han ocultado su disposición a apoyar un gobierno terrorista. Copiando a sus traidores predecesores, los noruegos se convertían en el primer país europeo en ceder el total reconocimiento.

A los neo-traidores les siguieron la UE e Italia, enviando ambos cartas de felicitación a los palestinos por su nuevo gobierno terrorista. Francia presuntamente ha acordado recibir al ministro de exteriores del gobierno terrorista Hamas-Fatah, y Gran Bretaña ha prometido continuar su "ayuda humanitaria" a los palestinos. POR SU PARTE, el Departamento de Estado, al tiempo que estipula que no hablará con Hamas, está más que feliz de hablar con ministros de Fatah que representan a Hamas. El financiero del terrorismo predilecto de América, reciclado a Ministro de Economía de la AP, Salam Fayad, visitará Washington a finales de esta semana. En uno de sus numeritos más recientes, Fayad dará a conocer la desaparición de 100 millones de dólares de los impuestos que Israel había transferido a la oficina de Abbás. Los palestinos no podrían ser más claros en sus exigencias. No habiendo tomado ninguna medida de cara a Israel o de cara a sus dedicados partidarios, quieren que Israel deje de defenderse y quieren que Israel y el resto del mundo les entreguen montones de dinero.

Quieren lo primero para poder atacar Israel sin problemas. Quieren lo segundo porque, dedicados como han estado siempre a la destrucción de Israel, carecen por completo de interés en desarrollar su propia sociedad y economía en algo que se parezca remotamente a un estado viable. En la práctica son incapaces hasta de alimentar a su propio pueblo. Y por tanto nos necesitan para que lo hagamos por ellos, incluso al mismo tiempo que emprenden la guerra contra nosotros.

MIENTRAS QUE TODO ESTO ES BASTANTE enfurecedor, no hay nada nuevo en las acciones de ninguna de las partes aludidas esta semana. En realidad, la lectura de documentos de hace 60 años demuestra lo poco que ha cambiado desde que los árabes palestinos recurriesen por primera vez al terror para frustrar la aparición del estado judío. El informe de gobierno británico de 1939 reservaba su "condena sin paliativos" para "los métodos empleados por terroristas árabes contra conciudadanos árabes y judíos por igual", solamente para explicar que "es innegable" que la única respuesta apropiada al terrorismo árabe era suspender la inmigración judía y condenar por tanto así a su destino a la comunidad judía europea. Para lo único que los británicos querían a los judíos era para sustentar "todo el sistema financiero y económico de Palestina". No hace falta decir que los árabes palestinos se embolsaron la concesión y continuaron los ataques, dado que el plan británico era "demasiado pro-judío". En septiembre de 1948, en mitad de la Guerra de Independencia fruto de que el mundo árabe y los árabes palestinos lanzasen una guerra de exterminio contra Israel en lugar de aceptar la partición de la ONU del país, el mediador de la ONU, el Conde Folke Bernadotte, explicaba que "sin unión económica" entre árabes y judíos, el plan quedaba sentenciado al fracaso de todas maneras, a causa de "las dudas justificables concernientes a la viabilidad económica del estado árabe propuesto".

Los árabes palestinos no establecieron su propio estado en aquel momento a causa de "su falta de disposición a tomar cualquier medida que sugiera la aceptación tácita incluso de la partición, y por la insistencia en un estado de Palestina único".

Entonces como ahora, no había ningún estado árabe palestino viable porque los palestinos estaban completamente dedicados a destruir Israel, de modo que no podían perder el tiempo o el interés en apoyarse a sí mismos. Entonces, como ahora, la denominada comunidad internacional insistía en ignorar o excusar la belicosidad genocida del nacionalismo árabe palestino, al tiempo que intentaba apaciguar a los palestinos con dinero y la entrega del apoyo y la legitimidad internacional a la causa del desmantelamiento de Israel.

LO ÚNICO QUE SE PUEDE HACER ante la depravación históricamente consistente es declarar por fin que les ve el plumero. Aquéllos que apoyan reconocer todo o parte del gobierno terrorista Hamas-Fatah están violando el derecho internacional y la resolución 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU, que prohíbe que los estados miembros financien a terroristas o les proporcionen asilo. No existe ningún proceso de paz, solamente un proceso de guerra. Y si no reconocemos este hecho y luchamos, pronto empezaremos a enterrar más inocentes, cuyas vidas serán sacrificadas porque fuimos demasiado reticentes a reconocer la realidad.

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